Ciencia biomédica y energía orbital marcan la agenda de la Expedición 75
La tripulación de la Estación Espacial Internacional trabajó con vasos sanguíneos bioimpresos y muestras calentadas por láser, mientras organizaba una caminata espacial para instalar un nuevo panel solar. Las tareas se desarrollaron en paralelo a la revisión de NASA de sus planes lunares.
La agenda de la Expedición 75 cerró la semana con una combinación de investigación experimental y preparación operativa. En pocas horas, los astronautas atendieron tejidos humanos fabricados en órbita, manipularon muestras sometidas a temperaturas elevadas y revisaron los procedimientos para trabajar en el exterior de la Estación Espacial Internacional.
NASA Blogs informó sobre estas actividades el viernes 23 de octubre. Para esa misma jornada, NASA había programado una emisión sobre la situación de sus próximas misiones tripuladas a la Luna, pero la entrada dedicada a la estación no recogía el resultado de la presentación.
Luke Delaney y Anil Menon, ingenieros de vuelo de NASA, continuaron utilizando la instalación BioFabrication Facility. Su objetivo inmediato era convertir muestras de células vasculares en vasos sanguíneos impresos en tres dimensiones, un proceso que requiere tanto configurar la máquina como cuidar el material biológico después de su fabricación.
Delaney preparó el equipo para la impresión y Menon procesó los tejidos humanos obtenidos con el fin de nutrirlos y cultivarlos. La secuencia subraya que el valor del experimento no se limita a producir una forma anatómica: también es necesario comprobar que el tejido pueda mantenerse en condiciones apropiadas para su estudio.
La microgravedad ofrece un entorno particular para analizar estructuras tridimensionales delicadas. En tierra, el peso del propio material puede afectar su organización durante la fabricación. El texto de NASA, sin embargo, no presentó resultados médicos ni indicó que los vasos impresos estuvieran destinados a una aplicación clínica inmediata.
En otra instalación, Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, sustituyó componentes que contenían muestras dentro de un horno de investigación. El aparato emplea un campo eléctrico para mantener el material en levitación y láseres para calentarlo, evitando así parte del contacto con las paredes de un recipiente.
Ese enfoque permite estudiar física de altas temperaturas en condiciones controladas. Al separar la muestra del contenedor, los investigadores pueden reducir interferencias externas, aunque la publicación no precisó qué material se procesó ni adelantó conclusiones científicas sobre el ensayo.
Jessica Watkins se ocupó de elementos vinculados con el funcionamiento cotidiano del complejo orbital. La astronauta probó un sistema de reserva para verificar la calidad del agua y un controlador del flujo de gas. Son equipos menos visibles que una caminata espacial, pero esenciales para conservar un ambiente estable dentro de la estación.
Los cuatro astronautas se reunieron después del almuerzo con ingenieros en tierra para repasar la próxima actividad extravehicular. Menon y Kutryk tienen previsto salir por la esclusa Quest el jueves 29 de octubre e instalar un panel solar desplegable sobre la estructura principal de la estación.
Watkins y Delaney se entrenaron para operar el brazo robótico Canadarm2 durante la intervención. Su función será apoyar desde el interior a los astronautas que trabajen fuera, lo que exige coordinar los movimientos del brazo, las comunicaciones con el control de misión y la posición del equipo alrededor de la estructura orbital.
La fecha del 29 de octubre aún era futura el 25 de octubre. El informe no detalló cuánto debería durar la salida, qué circunstancias podrían aplazarla ni cuáles serían sus procedimientos alternativos; por ello, la instalación seguía siendo un objetivo programado y no un trabajo ya completado.
En el segmento ruso, Piotr Dubrov, Anna Kíkina y Serguéi Teteryátnikov finalizaron un estudio de cristales de plasma. El experimento examinó la interacción entre gases con una carga elevada y partículas microscópicas. Los cosmonautas también revisaron detectores de radiación, exploraron herramientas denominadas de “superinteligencia” y registraron mediciones de presión arterial.
El conjunto de actividades muestra la variedad de funciones de una tripulación orbital: producir datos de física fundamental, vigilar el entorno radiológico, mantener sistemas de soporte y observar la respuesta del organismo humano. Esa amplitud es una de las razones por las que NASA presenta la estación como preparación para expediciones más alejadas de la Tierra.
La agencia afirmó que estaba acelerando el esfuerzo para devolver tripulaciones a la superficie lunar en 2028 y, posteriormente, avanzar hacia Marte. La actualización pública sobre las misiones lunares había sido anunciada para las 14:00, hora del este de Estados Unidos, del 23 de octubre. Como la fuente no describió lo ocurrido después, no permite atribuir a esa presentación decisiones concretas más allá del objetivo general comunicado por NASA.