La misión NEO Surveyor de la NASA avanzó en la preparación de su componente de mayores dimensiones: un escudo solar de seis metros de altura que ya cuenta con sus células fotovoltaicas integradas. Los equipos también terminaron las pruebas funcionales y de rendimiento del conjunto, acercándolo a la configuración que tendrá para el lanzamiento.

NASA Blogs lo comunicó el lunes 26 de octubre. La estructura no se limita a dar sombra al instrumento científico: debe mantener frío el telescopio infrarrojo, impedir que el brillo solar penetre en su apertura y generar la energía con la que se cargarán las baterías de a bordo.

El escudo mide 20 pies de alto y tiene una anchura de 8 pies, equivalentes a unos 6 y 2,4 metros, respectivamente. Está formado por dos superficies planas unidas con un ángulo de 23,5 grados. Esa disposición convierte una pieza de gran tamaño en una plataforma compartida para el control térmico y el suministro eléctrico.

Las dos caras recibieron a comienzos de 2026 un total de 864 células solares interconectadas. El sistema especializado puede alcanzar una producción de 2 kilovatios. De acuerdo con la descripción de la misión, será la fuente de toda la electricidad requerida para recargar las baterías que alimentarán los equipos de la nave.

La necesidad de bloquear la luz solar responde al tipo de observación que realizará NEO Surveyor. En lugar de depender únicamente de la luz visible reflejada, el telescopio buscará la emisión infrarroja de las superficies de asteroides y cometas calentadas por el Sol. Para distinguir esa señal térmica, sus detectores deben operar en un entorno protegido del resplandor y a baja temperatura.

Una parte de la búsqueda se concentrará en cuerpos situados visualmente hacia la dirección del Sol. Desde la superficie terrestre, esa región del cielo resulta especialmente complicada para los telescopios ópticos debido a la luminosidad solar. El observatorio espacial fue concebido para encontrar algunos de esos objetos difíciles de detectar y ampliar así la información disponible sobre la población cercana a la Tierra.

El diseño impedirá que la radiación directa entre por la apertura del telescopio, cuyo diámetro es de 20 pulgadas o 50 centímetros. Al separar el instrumento del resplandor solar, el escudo permitirá que los sensores se centren en la radiación infrarroja procedente de los propios cuerpos menores. Su desempeño será, por tanto, inseparable de la calidad de las mediciones científicas.

NEO Surveyor empleará dos matrices de detectores infrarrojos, cada una ajustada para observar en una banda distinta. Cada matriz producirá un mosaico del cielo de 16 megapíxeles. La observación de una misma zona en ambos canales ofrecerá datos con los que el equipo científico podrá calcular la temperatura de los asteroides y cometas detectados.

Esa temperatura servirá para estimar el tamaño de cada objeto, un dato esencial al evaluar cuerpos próximos a la Tierra. Las mediciones de posición y desplazamiento permitirán estudiar sus trayectorias, mientras que la información térmica añadirá una dimensión física al análisis. La NASA espera que el conjunto de datos ayude a comprender mejor cuántos objetos potencialmente peligrosos existen y cuáles son sus características.

La fabricación del componente se repartió entre varios centros industriales. Applied Aerospace construyó la estructura en Stockton, California. En enero, SolAero Technologies instaló las células fotovoltaicas en sus instalaciones de Albuquerque, Nuevo México.

El escudo y su conjunto solar pasaron en marzo por ensayos ambientales en una instalación comercial de vacío térmico ubicada en El Segundo, California. Posteriormente, en mayo, la pieza fue entregada antes de lo previsto a BAE Systems Space & Mission Systems, en Boulder, Colorado. Esas pruebas sometieron el hardware a condiciones concebidas para comprobar su comportamiento antes de operar fuera de la atmósfera.

Desde aquella entrega, los técnicos incorporaron sensores solares de precisión gruesa para determinar la actitud de la nave, además de sensores de temperatura. La finalización de las verificaciones eléctricas y de rendimiento cerró otra fase de la integración. La información publicada no precisó una fecha de lanzamiento, pero sí mostró el papel decisivo de una estructura que deberá equilibrar exposición solar, generación de energía y protección de un telescopio dedicado a localizar objetos cercanos difíciles de observar.