Los siete integrantes de la Expedición 75 terminaron una intensa semana en la Estación Espacial Internacional combinando la recuperación posterior a una caminata espacial con investigaciones biomédicas y tareas de conservación. La actividad más destacada fue el cierre de una campaña de varios años destinada a aumentar la electricidad disponible en el complejo orbital.

NASA Blogs lo informó el viernes 6 de noviembre. El balance de la agencia abarcó desde el reacondicionamiento de la esclusa Quest hasta pruebas cardiovasculares, mantenimiento de la ventilación y revisiones de módulos y escotillas en el segmento operado por Roscosmos.

Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, y Anil Menon, de la NASA, habían salido de la estación el jueves 5 de noviembre. La actividad extravehicular duró seis horas y 59 minutos y tuvo como resultado principal la instalación del octavo panel solar desplegable sobre la estructura de celosía de la EEI.

Con ese montaje quedó finalizado el esfuerzo para elevar la capacidad de generación desde 160 hasta 215 kilovatios, alrededor de un 30% según NASA. La cifra resume una mejora significativa, aunque la intervención del jueves fue solo la última fase visible de un proceso desarrollado durante años y mediante sucesivas operaciones.

El regreso al interior no puso fin al trabajo relacionado con la salida. Durante el viernes, Kutryk y Menon rellenaron los depósitos de agua de sus trajes espaciales y eliminaron las burbujas de aire presentes en ellos. También instalaron baterías recargables para conservar los equipos en condiciones adecuadas de cara a futuras actividades extravehiculares.

Los astronautas limpiaron la esclusa Quest, inspeccionaron herramientas y trajes y guardaron el material dentro de cubiertas protectoras. Además, comprobaron que todos los sistemas utilizados para apoyar la caminata espacial hubieran quedado apagados. La secuencia refleja la atención que requiere el equipo una vez concluida la etapa desarrollada en el exterior.

Jessica Watkins y Luke Delaney, ambos de la NASA, habían prestado apoyo desde el interior durante la salida. Ayudaron a sus compañeros a colocarse y retirarse los trajes, siguieron la operación y manejaron el brazo robótico Canadarm2. Al día siguiente participaron también en la limpieza de Quest y en la organización del material.

Los cuatro astronautas mantuvieron posteriormente una conferencia con ingenieros en tierra. En esa revisión posterior compartieron sus puntos de vista sobre la operación, información que se utilizará para preparar a otras tripulaciones y a los controladores responsables de futuras incursiones fuera de la estación.

El valor de ese intercambio reside en reunir experiencias diferentes de una misma actividad. Kutryk y Menon pudieron aportar la perspectiva de quienes permanecieron casi siete horas en el exterior, mientras que Watkins y Delaney observaron el proceso desde el interior y participaron en el apoyo con los trajes y el sistema robótico. NASA no detalló las conclusiones concretas de la conversación.

Tras una semana ocupada por experimentos, conservación de sistemas y la propia caminata, los cuatro dispusieron el viernes de un par de horas de descanso cada uno. La pausa se integró en el programa después de atender las principales obligaciones vinculadas con el cierre de la operación extravehicular.

En el segmento ruso, Serguéi Teteryatnikov dedicó su turno a una investigación biomédica. Primero midió su presión arterial con manguitos colocados en el brazo, la muñeca y un dedo, una combinación que permitió recoger datos desde distintos puntos del sistema circulatorio.

Más tarde corrió sobre la cinta del módulo de servicio Zvezda conectado a electrodos. Los sensores registraron de forma continua sus frecuencias cardíaca y respiratoria durante el ejercicio, cuando el organismo se encontraba sometido a esfuerzo físico en condiciones de microgravedad.

Estos datos sirven para vigilar y comprender cómo la ausencia de peso modifica el sistema cardiorrespiratorio de un tripulante. La información de NASA no incluyó resultados médicos individuales ni conclusiones de la sesión, sino que explicó el propósito general de la recopilación continuada.

Anna Kikina trabajó durante la jornada en los sistemas de ventilación de Roscosmos y en equipos destinados a cargas científicas. Por su parte, el comandante Piotr Dubrov completó una medición nocturna de dióxido de carbono, descargó los datos para los controladores terrestres y examinó después el estado de módulos y escotillas.

El final de la semana mostró la variedad de funciones que deben avanzar en paralelo en la EEI. Mientras una mejora eléctrica de largo recorrido llegaba a su último paso, la tripulación restauraba equipos, evaluaba su salud, controlaba la atmósfera interior y revisaba la infraestructura que permite mantener habitado el laboratorio orbital.