El fallo de radio de Otter frustra la demostración SSPICY
NASA y Starfish Space dieron por irrecuperable el pequeño satélite después de que su sistema de protección mantuviera apagada la radio por error. La misión debía ensayar tecnologías de aproximación e inspección de objetos fuera de servicio en órbita baja.
La primera misión orbital de la plataforma Otter de Starfish Space quedó interrumpida durante su fase inicial. El pequeño satélite, lanzado el 1 de octubre con apoyo de NASA, estableció contacto tras el despegue, pero dejó de comunicarse mientras los operadores efectuaban la puesta en servicio.
NASA Blogs lo comunicó el martes, 3 de noviembre. Tras los intentos de diagnóstico, NASA y Starfish determinaron que la nave de la misión SSPICY no era recuperable porque una anomalía impedía la comunicación con el segmento terrestre.
La puesta en servicio no es todavía la etapa de trabajo rutinario. En ese periodo, los equipos activan y comprueban los sistemas, calibran instrumentos y confirman que el vehículo está preparado para ejecutar sus maniobras. Al perderse el enlace en ese punto, Otter no pudo avanzar hasta las actividades principales previstas para la demostración.
El análisis conjunto localizó el problema en el sistema de protección frente a fallos. Ese software embarcado está concebido para detectar situaciones anómalas y adoptar respuestas automáticas que preserven el satélite. Sin embargo, en este caso mantuvo la radio apagada de manera errónea.
La consecuencia práctica fue especialmente difícil de revertir: sin una conexión bidireccional, los controladores no podían enviar las órdenes necesarias para modificar el estado del aparato. NASA no detalló qué condición había activado la respuesta incorrecta ni señaló una vía alternativa para volver a encender la radio.
SSPICY corresponde a Small Spacecraft Propulsion and Inspection Capability. Bajo el liderazgo de Starfish, la misión buscaba que Otter navegara hacia objetos espaciales inoperativos de origen estadounidense situados en órbita terrestre baja y los examinara a corta distancia.
El vuelo también debía validar un conjunto de tecnologías relacionadas entre sí: propulsión avanzada, guiado, navegación, control y un brazo robótico articulado. La combinación era relevante porque una inspección cercana exige conocer con precisión la posición relativa, ajustar la trayectoria y mantener márgenes de seguridad junto a un objeto que puede no cooperar.
Para la empresa, no se trataba solo de una carga experimental más. Era el primer lanzamiento y despliegue de una nave Otter y la primera integración de sus soluciones de navegación y propulsión dentro de un único sistema espacial. El corte de comunicaciones impidió completar esa validación en las condiciones orbitales planeadas.
NASA vinculaba el proyecto al desarrollo de servicios, ensamblaje y fabricación en el espacio. Estas actividades requieren vehículos capaces de acercarse de forma controlada a otros satélites o estructuras, observarlos y operar en su entorno. SSPICY debía además aportar información sobre las características de objetos considerados desechos orbitales.
Greg Stover, responsable de la División de Investigación y Tecnología Avanzadas de NASA en Washington, defendió la importancia de capacidades comerciales como las de Starfish para la economía espacial estadounidense. También sostuvo que las demostraciones permiten probar con rapidez sistemas nuevos, aprender de su comportamiento e introducir mejoras en misiones posteriores.
Esa valoración presenta el vuelo como parte de un ciclo de desarrollo, aunque no sustituye los objetivos que quedaron sin ejecutar. El relato de NASA no indica que Otter llegara a realizar aproximaciones, inspecciones o pruebas del brazo articulado, sino que sitúa la pérdida de contacto durante la puesta en servicio.
Starfish prevé utilizar futuras misiones de Otter para seguir reuniendo datos destinados a NASA sobre el rendimiento de las tecnologías y sobre la inspección de residuos en órbita baja. No se publicaron fechas para esos vuelos ni una lista de modificaciones concretas derivadas de la avería de SSPICY.
La División de Investigación y Tecnología Avanzadas, integrada en la dirección de misiones de investigación y tecnología de NASA, financió SSPICY. La gestión del apoyo correspondió al programa de Pequeñas Naves Espaciales y Sistemas Distribuidos del Centro de Investigación Ames, ubicado en Silicon Valley, California.
El desenlace inmediato fue la pérdida operativa de un demostrador antes de iniciar su tarea central. Aun así, la investigación dejó una cuestión técnica definida para los siguientes desarrollos: cómo diseñar mecanismos autónomos de protección que preserven el vehículo sin aislarlo de los operadores que podrían intervenir ante una emergencia.