El X-59 entra en la fase decisiva de su ensayo acústico
Un año después de su vuelo inaugural, el avión experimental de la misión Quesst suma otros 40 vuelos y ha alcanzado Mach 1,53. NASA se prepara ahora para registrar el sonido que llega al suelo durante su régimen supersónico previsto.
El primer año de vuelos del X-59 ha llevado al programa Quesst desde comprobaciones prudentes a baja velocidad hasta condiciones supersónicas próximas a las necesarias para su objetivo principal. Desde el estreno del 28 de octubre de 2025, la aeronave experimental de NASA realizó 40 vuelos adicionales.
NASA Blogs informó sobre este balance el miércoles, 28 de octubre. Según la agencia, el aparato superó los 56.000 pies de altitud y llegó a una velocidad máxima de Mach 1,53 durante la campaña desarrollada tras su debut.
El contraste con aquel primer vuelo muestra la secuencia elegida por el equipo. La misión inaugural se mantuvo a baja altura y poca velocidad para revisar sistemas, evitando convertir la primera salida en una prueba inmediata de todas las capacidades previstas para el avión.
A partir de esa base, los ensayos fueron ampliando progresivamente la envolvente de vuelo. El X-59 operó a distintas velocidades, altitudes y condiciones que serán necesarias en los diversos componentes de Quesst. La campaña no ha concluido: NASA prevé continuar esa expansión durante los próximos meses.
Al mismo tiempo, el programa comenzará a desplazarse hacia la validación acústica. Esa etapa se concentrará en estudiar y registrar el sonido producido por el avión, una tarea diferente de demostrar únicamente que puede volar alto y por encima de la velocidad del sonido.
El régimen de referencia para ese trabajo es Mach 1,4 a unos 55.000 pies. El perfil del X-59 fue concebido para que, bajo esas condiciones, las personas en tierra no reciban el estruendo sónico fuerte asociado habitualmente con un vuelo supersónico.
La previsión de NASA es que se perciba un golpe sordo. Para ofrecer una escala cotidiana, la agencia lo compara con el sonido de la puerta de un automóvil al cerrarse desde una distancia aproximada de 20 pies.
La comparación no sustituye a las mediciones que aún deben realizarse. Los próximos vuelos de ensayo permitirán recoger registros de esos golpes sónicos y analizar su comportamiento, por lo que el aniversario marca la preparación de una comprobación central y no la confirmación definitiva del resultado acústico.
Los máximos ya obtenidos sí muestran cuánto se ha ensanchado el margen operativo en doce meses. La aeronave ha volado por encima de la altitud de 55.000 pies prevista para el ensayo silencioso y ha alcanzado una velocidad superior al Mach 1,4 fijado como referencia, aunque esas cifras corresponden a máximos y no necesariamente a un único perfil sostenido.
Contando el vuelo inaugural y los 40 posteriores, la campaña suma 41 salidas. Más que una acumulación estadística, la secuencia refleja un método gradual: verificar sistemas, aumentar las exigencias y preparar las condiciones en las que será posible aislar y estudiar la firma sonora del aparato.
La misión Quesst sitúa esa investigación dentro de un propósito más amplio. NASA busca contribuir a una posible nueva etapa de vuelos supersónicos comerciales sobre tierra y estudiar el potencial de un mercado de transporte aéreo más rápido.
Ese objetivo continúa condicionado por el trabajo pendiente. La información publicada no afirma que la validación acústica ya haya terminado ni presenta conclusiones sobre el sonido medido en tierra. Lo que deja el primer año es una plataforma que ha alcanzado los rangos de vuelo necesarios y que se aproxima al examen para el cual fue diseñada.