La operación Veles y la doble presión sobre Ucrania: frente terrestre y defensa aérea
Volodímir Zelenski presentó la operación Veles en el eje de Kúpiansk como una maniobra que aprovechó contra Rusia una red subterránea de gas. El discurso amplió el foco hacia la escasez de interceptores Patriot, los ataques contra ciudades y los contactos diplomáticos previstos para noviembre.
La operación Veles, ejecutada por la formación ucraniana Jártiya en el sector de Kúpiansk, fue expuesta por Volodímir Zelenski como un ejemplo de adaptación táctica en una guerra donde la infraestructura civil también puede adquirir valor militar. Según el presidente, las fuerzas rusas habían intentado atravesar tuberías subterráneas de gas para eludir posiciones defensivas ucranianas.
La Oficina del Presidente de Ucrania lo comunicó el martes, 27 de octubre. Los datos sobre el desarrollo de la maniobra, la superficie recuperada en otras operaciones y los objetivos atribuidos a Moscú proceden del discurso presidencial y no estuvieron acompañados en el texto original por pruebas independientes detalladas.
Antes de formular su evaluación, Zelenski dijo haber escuchado informes de Myjailo Drapatyi, Ihor Obolienskyi y Pavlo Palisa. Calificó Veles de operación sólida, meditada y tecnológica, y sostuvo que los militares ucranianos consiguieron emplear el sistema de comunicaciones subterráneas contra las mismas unidades rusas que habían tratado de aprovecharlo.
El episodio pone de relieve una dimensión menos visible del campo de batalla. Las redes industriales enterradas pueden ofrecer protección frente a la observación aérea y facilitar movimientos discretos, pero su utilidad depende del conocimiento de accesos, recorridos, ventilación y salidas. Una vez descubierto el itinerario, la ventaja inicial puede desaparecer o transformarse en una vulnerabilidad para la fuerza que se encuentra bajo tierra.
Zelenski no precisó cuándo comenzó Veles, cuánto duró ni qué pérdidas causó. Tampoco indicó la extensión concreta del área afectada. Su énfasis estuvo en el resultado político-militar: la operación habría reforzado las posiciones ucranianas y demostrado que Rusia no obtuvo cerca de Kúpiansk el avance que, según Kyiv, le había exigido su dirección política.
La importancia del sector se explica por su función dentro de la red de comunicaciones del este de Ucrania. Kúpiansk y su entorno han sido relevantes para el movimiento de fuerzas y suministros, por lo que cualquier cambio local puede repercutir en la seguridad de rutas y posiciones cercanas. Sin embargo, el discurso no ofreció un cuadro completo de la situación en todo el eje ni permitió medir el alcance estratégico de Veles.
El presidente integró esta acción en una secuencia de tres operaciones ucranianas destacadas durante 2026. Afirmó que una maniobra de las Fuerzas de Asalto Aéreo permitió liberar más de 800 kilómetros cuadrados. También citó Vivaldi, desarrollada en la región de Donetsk en zonas donde Rusia tenía grandes ambiciones y había lanzado numerosos asaltos; allí, dijo, las tropas ucranianas recuperaron más de 200 kilómetros.
A partir de esos ejemplos, Zelenski sostuvo que las posiciones de Ucrania en el frente eran las más fuertes en mucho tiempo. La afirmación no eliminó el tono de urgencia del mensaje. El mandatario vinculó la capacidad de resistir en tierra con la protección de la retaguardia, sometida a ataques contra instalaciones energéticas, corredores logísticos y espacios urbanos.
El punto más crítico fue la disponibilidad de defensa antiaérea. Zelenski denunció retrasos en paquetes de apoyo y una falta particular de misiles para los sistemas Patriot, esenciales frente a proyectiles balísticos. Según sus cifras, entre el 14 y el 27 de octubre Rusia lanzó más de un centenar de misiles balísticos contra Kyiv y su región, aunque el discurso no desglosó cada ataque.
El presidente recordó asimismo los impactos del 26 de octubre en los terrenos de la Universidad de Comercio y Economía de Kyiv, el campus y el cercano parque Kioto, denominado así en honor a la ciudad japonesa hermanada con la capital ucraniana. Señaló daños en edificios, una estación y líneas del metro, y mencionó un ataque contra el puente Sur, una arteria logística de especial relevancia.
Zelenski habló de víctimas, pero no ofreció un balance concreto. Situó estos hechos dentro de una escalada prolongada contra la vida urbana y las comunicaciones de Kyiv, Dnipró, Zaporiyia, Odesa, Járkiv, Sumy y Jersón. En ese contexto, conservar la red eléctrica, la infraestructura y el transporte requiere tanto reparaciones constantes como capacidad suficiente para interceptar nuevos ataques.
La petición política se dirigió especialmente a Estados Unidos, del que dependen, según Zelenski, casi todas las decisiones fundamentales relacionadas con los Patriot. El presidente reclamó las autorizaciones pertinentes del Pentágono y agradeció a los socios que entregaron su ayuda sin demora. Al mismo tiempo, afirmó que una defensa aérea más robusta colocaría a Ucrania en mejores condiciones militares y diplomáticas.
Otra parte del discurso se centró en un posible formato trilateral durante noviembre con representantes ucranianos, estadounidenses y rusos. A 1 de noviembre, el texto facilitado no confirmaba que la reunión ya se hubiera celebrado ni especificaba sede, nivel de representación o agenda. Zelenski insistió en que Europa debía participar en las decisiones y no quedar al margen de negociaciones relacionadas con su propia seguridad.
El mandatario también indicó que había hablado con los líderes de Noruega y Finlandia después de una conversación de estos con Vladímir Putin, y anticipó nuevos contactos con Washington y países europeos influyentes. Su planteamiento combinó tres elementos: capacidad de combate, protección antiaérea y diplomacia respaldada por presión, bajo la premisa de que Rusia no tendría incentivos para reducir la escalada si no afrontaba costes suficientes.