La semana iniciada el 19 de octubre en la Estación Espacial Internacional estuvo marcada por una doble agenda. Una parte de la tripulación se concentró en preparar dos salidas al exterior para ampliar el sistema eléctrico, mientras otros astronautas atendieron investigaciones sobre diagnóstico médico en órbita, conservación de muestras y fabricación tridimensional de tejidos.

NASA Blogs lo comunicó el lunes 19 de octubre. El informe situó estas labores dentro del programa de la Expedición 75 y detalló cómo las tareas técnicas en la esclusa Quest avanzaban al mismo tiempo que los experimentos en los laboratorios Kibo y Columbus.

Anil Menon, de la NASA, y Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, tienen asignada la primera caminata espacial, prevista para el 29 de octubre. El objetivo es instalar un panel solar desplegable en el lado de babor de la estructura central de la estación. Menon afrontará su cuarta actividad extravehicular, mientras que para Kutryk será la primera experiencia de trabajo fuera del complejo orbital.

La segunda salida está programada para el 5 de noviembre en el costado de estribor. Los astronautas deben instalar allí el octavo y último panel de este tipo. Las dos intervenciones forman así una misma campaña de actualización energética, aunque cada una exige revisar por separado los trajes, las herramientas, la esclusa y la secuencia de movimientos que se ejecutará en el exterior.

Los paneles enrollables permiten transportar una superficie de captación solar en una configuración relativamente compacta y desplegarla una vez en órbita. Su montaje sobre la gran estructura de celosía de la EEI obliga a los astronautas a desplazarse sujetos a la estación, manejar conexiones y herramientas y mantener una comunicación continua con los controladores terrestres. El éxito de la operación depende tanto de ese trabajo exterior como de las comprobaciones realizadas previamente dentro de los módulos.

Menon dedicó parte del 19 de octubre a limpiar los circuitos de refrigeración de dos trajes espaciales en Quest. Esos circuitos ayudan a disipar el calor corporal durante una salida de varias horas y resultan esenciales para conservar condiciones térmicas adecuadas. Después, Kutryk cargó agua limpia en los depósitos de los trajes y en las prendas interiores de ventilación y refrigeración líquida.

Ambos participaron además, junto con Luke Delaney y Jessica Watkins, en una conferencia previa con el control de misión. La conversación permitió repasar procedimientos y responsabilidades antes de las actividades extravehiculares. La NASA también había anunciado para el 20 de octubre una rueda de prensa desde el Centro Espacial Johnson, con difusión por YouTube y otras plataformas, pero la publicación original no explicó posteriormente qué se trató ni cuál fue su resultado.

El trabajo científico de Delaney se centró en un experimento transportado recientemente por una nave de carga Dragon de SpaceX. La investigación busca comprobar si las muestras biológicas de la tripulación pueden analizarse de manera práctica en el espacio, en vez de depender de su retorno a la Tierra y del acceso a laboratorios de gran tamaño.

La disponibilidad de instrumentos pequeños y portátiles podría reducir el intervalo entre la recogida de una muestra y la obtención de información sobre la salud del astronauta. Según el planteamiento descrito por la agencia, esa rapidez podría abrir la puerta a tratamientos más personalizados durante futuras misiones. Por ahora se trata de explorar y demostrar la capacidad, no de una sustitución ya consolidada de los análisis terrestres.

Watkins comenzó su jornada en el módulo japonés Kibo, donde atendió un equipo delicado para el procesamiento de muestras. También guardó en un congelador científico varios circuitos de fluido que contenían material experimental. Estas operaciones de acondicionamiento son fundamentales para evitar que los cambios de temperatura o manipulación alteren los resultados de investigaciones posteriores.

Más tarde, la astronauta preparó la instalación BioFabrication Facility en el laboratorio europeo Columbus. El sistema debía imprimir durante la semana estructuras de vasos sanguíneos a partir de células de pacientes afectados por una rara enfermedad genética que provoca envejecimiento acelerado. La ausencia de peso ofrece un entorno singular para observar cómo se agrupan las células y se forman estructuras biológicas tridimensionales.

La NASA considera que el estudio puede aportar detalles adicionales sobre la alteración celular asociada a esa enfermedad y, eventualmente, contribuir a terapias avanzadas. No obstante, el trabajo descrito se encontraba en una fase experimental: la publicación hablaba de posibles conocimientos y aplicaciones, sin afirmar que se hubiera obtenido ya un tratamiento.

En el segmento ruso, el comandante Piotr Dubrov investigó plasmas complejos compuestos por gas ionizado, gas neutro y partículas microscópicas. Bajo determinadas condiciones, esos componentes adquieren carga, interactúan intensamente y pueden formar cristales de plasma. Los resultados podrían influir en el diseño de futuras naves y en el desarrollo de métodos científicos distintos.

Serguéi Teteryatnikov estudió herramientas de superinteligencia destinadas a mejorar la eficiencia de la tripulación y transcribir informes para los controladores en la Tierra. Anna Kíkina organizó paquetes de alimentos según sus fechas de caducidad y registró la ubicación de equipos en el módulo Zarya. El conjunto refleja la diversidad cotidiana de la EEI: ciencia avanzada, mantenimiento, gestión logística y preparación meticulosa para trabajar en el vacío.