Dragon llevaba a la EEI energía adicional y nuevos ensayos biomédicos
La misión comercial de abastecimiento número 35 de SpaceX fue preparada para transportar más de 6.300 libras de suministros a la Estación Espacial Internacional. Su carga incluía el último par de paneles solares desplegables y experimentos sobre retina, corazón, cerebro y nuevos materiales.
La NASA preparaba la misión número 35 de servicios comerciales de reabastecimiento de SpaceX a la Estación Espacial Internacional, con una carga superior a 6.300 libras, aproximadamente 2,9 toneladas métricas. El envío reunía equipos para reforzar la infraestructura orbital y experimentos concebidos para aprovechar las condiciones particulares de la microgravedad.
NASA Blogs lo comunicó el martes, 13 de octubre. La agencia ofrecía entonces cobertura en directo de los preparativos, aunque el texto de origen no confirma el desenlace del lanzamiento ni permite afirmar que el posterior acoplamiento se completara según el calendario.
La nave Dragon debía despegar sobre un cohete Falcon 9 desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40, situado en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. La operación formaba parte del modelo comercial mediante el cual la NASA contrata capacidad de transporte para trasladar suministros y material científico a la órbita terrestre baja.
El plan fijaba el acoplamiento autónomo para alrededor de las 11:00 del jueves 15 de octubre. La retransmisión de las maniobras de aproximación debía comenzar a las 9:15. Como ambas horas ya habían quedado atrás para el 18 de octubre, deben entenderse como elementos del programa previo y no como anuncios de una actividad todavía pendiente.
Dragon tenía asignado el puerto orientado al espacio del módulo Harmony. Durante una aproximación autónoma, la nave utiliza sensores, sistemas de navegación y programas de vuelo para corregir su trayectoria y alinearse con el puerto, bajo la vigilancia de los controladores terrestres y de la tripulación de la estación.
La pieza de infraestructura más destacada era el último par de paneles solares desplegables de la EEI. Su función prevista consistía en complementar el sistema eléctrico ya instalado y aumentar la energía disponible para los experimentos, las operaciones generales y las necesidades técnicas de la plataforma orbital.
La NASA señaló además que esa capacidad eléctrica contribuiría al descenso seguro y controlado de la estación cuando llegara el momento de retirarla de órbita. La inclusión de ese objetivo muestra que la energía no solo sostiene la actividad científica cotidiana, sino que también forma parte de la planificación de largo plazo para operar responsablemente una instalación de gran tamaño.
Los astronautas debían instalar los paneles mediante varias caminatas espaciales programadas para más adelante durante el otoño. Este tipo de intervención exige preparar herramientas, trajes y procedimientos, además de coordinar cuidadosamente a quienes trabajan fuera del complejo con los equipos de apoyo. La publicación no precisaba si ese calendario fue modificado después.
Entre los experimentos figuraba un equipo para fabricar retinas artificiales en microgravedad. El objetivo a largo plazo era explorar procesos que pudieran ayudar a recuperar la visión de pacientes en la Tierra. Sin embargo, el envío de este hardware representaba una fase experimental y no la disponibilidad inmediata de una terapia oftalmológica.
También estaba previsto transportar modelos tridimensionales de tejido cardíaco. Estos sistemas permitirían investigar métodos de evaluación de fármacos a gran escala pensando en futuras misiones espaciales. Las estructuras celulares en tres dimensiones pueden mostrar respuestas que no aparecen del mismo modo en cultivos más simples, aunque siguen siendo modelos y no corazones completos.
La ciencia de materiales ocupaba otro lugar en el manifiesto. Dragon llevaba materiales para estudiar la formación de un nuevo tipo de vidrio en microgravedad, un entorno en el que se reducen ciertos efectos relacionados con la gravedad que condicionan la mezcla, el movimiento y el asentamiento de los componentes durante la fabricación.
La carga incluía asimismo organoides cerebrales destinados a buscar posibles blancos terapéuticos para enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson y la esclerosis múltiple. Estos organoides reproducen algunas características de los tejidos, pero no toda la complejidad del cerebro humano; por ello, sus resultados sirven para orientar nuevas preguntas antes que para demostrar por sí solos la eficacia de un tratamiento.
El conjunto de la misión ilustraba la doble utilidad de los vuelos de abastecimiento: mantener operativa la estación y alimentar una cartera científica diversa. El documento publicado el 13 de octubre describía expectativas y planes que abarcaban desde la electricidad hasta la medicina regenerativa, pero no aportaba información posterior sobre el resultado del vuelo o de los experimentos.