La denominada “operación del diésel” entre Washington y Moscú difícilmente abaratará el combustible en las gasolineras de Estados Unidos. Radio Svoboda lo informó el martes 13 de octubre al comparar las cantidades anunciadas con el tamaño real del mercado estadounidense.

Donald Trump afirmó que Rusia suministrará 300.000 toneladas antes de terminar octubre, medio millón en noviembre y un millón adicional posteriormente. Moscú levantó antes de tiempo su restricción a las exportaciones, mientras el Tesoro estadounidense autorizó temporalmente operaciones con diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027.

Las cifras resultan modestas: Estados Unidos exportó aproximadamente 7,2 millones de toneladas de diésel solo en agosto. Por ello, la entrada del producto ruso no resolvería el encarecimiento en los surtidores, relacionado sobre todo con el elevado precio internacional del petróleo.

El cumplimiento de los envíos dependerá además de la capacidad de las refinerías rusas, afectadas por ataques ucranianos. Kyiv se mostró dispuesta a suspenderlos si Rusia adopta una medida equivalente, pero Moscú no ha confirmado públicamente esa tregua y sus ofensivas contra instalaciones energéticas ucranianas continúan.