Rusia pierde terreno mientras aumenta el coste humano
Los cálculos de observadores independientes muestran un saldo territorial negativo para las fuerzas rusas en septiembre. Las estimaciones sobre bajas y reclutamiento apuntan además a una creciente presión sobre la infantería.
La ofensiva rusa registró en septiembre un balance negativo de unos 189 kilómetros cuadrados, según el seguimiento de Black Bird Group: Moscú perdió más superficie de la que logró ocupar. Radio Europa Libre/Radio Libertad lo informó el sábado 31 de octubre a partir de mapas del frente y consultas con analistas militares.
Buena parte del retroceso se produjo al norte de Limán, donde una operación ucraniana recuperó entre 175 y 277 kilómetros cuadrados, dependiendo de la metodología utilizada. Las diferencias obedecen en parte a las extensas zonas disputadas y a los distintos criterios para confirmar el control de una localidad. En paralelo, Rusia mantuvo la presión sobre Dobropilia y el sector de Pokrovsk.
El Estado Mayor ucraniano calculó de forma preliminar que las bajas rusas sanitarias y definitivas superaron las 52.000 durante 30 días de octubre. Otras fuentes ofrecen cifras menores o difíciles de comparar, ya que no siempre distinguen entre muertos, heridos graves y militares que pueden reincorporarse.
Los datos presupuestarios rusos analizados por el economista Janis Kluge sugieren que en septiembre se firmaron unos 29.900 nuevos contratos. Aunque algunos especialistas consideran probable que las pérdidas hayan superado la captación durante varios meses, advierten de que ello no demuestra una reducción drástica del contingente ruso; el efecto más visible podría ser la escasez de soldados aptos para misiones de asalto.