El precio del diésel altera la estrategia electoral republicana
El coste del combustible sigue pesando más que los mensajes sobre inmigración o disputas culturales. El acercamiento a Rusia tampoco garantiza una rebaja en las gasolineras y abre otro frente político.
La preocupación de los estadounidenses por el encarecimiento del diésel se ha convertido en un obstáculo para los republicanos en la recta final de la campaña. Radio Svoboda informó sobre esta situación el sábado 17 de octubre en su pódcast «América Popular».
Según el economista Konstantin Sonin, el volumen de combustible ruso incluido en el acuerdo promovido por la Administración Trump era inferior al consumo diario de Estados Unidos. Por ello, consideró improbable que la medida tuviera un efecto perceptible sobre los precios que afrontan los conductores.
El entendimiento con Moscú también generó rechazo en el Congreso. Doce senadores pidieron renunciar a la operación, mientras el republicano Brian Fitzpatrick anunció una iniciativa contra las compras de petróleo ruso. Los participantes del programa señalaron, sin embargo, que el trámite legislativo difícilmente podía avanzar con rapidez y que las sanciones existentes ya podían impedir ese tipo de transacciones.
Mientras tanto, los intentos de centrar el debate en la inmigración, el socialismo o las cuestiones culturales no han desplazado el coste de la vida de las prioridades electorales. La tensión es especialmente visible en Texas, donde los republicanos han destinado grandes sumas a respaldar a Ken Paxton frente al demócrata James Talarico en una contienda que se mantenía competitiva.