El Congreso saliente encara dos meses decisivos
La legislatura estadounidense conservará sus facultades hasta el 3 de enero pese a la derrota electoral republicana. El presupuesto y las confirmaciones federales marcarán la sesión final.
El Congreso de Estados Unidos que termina su mandato volverá a reunirse el 9 de noviembre, seis días después de unas elecciones que dieron el control legislativo a los demócratas. Durante la llamada sesión de pato cojo, también podrán votar los congresistas que perdieron sus escaños.
Radio Svoboda informa este viernes, 6 de noviembre, de que la financiación federal será la tarea más urgente. La resolución provisional vigente caduca el 11 de diciembre y el Congreso aún no ha completado ninguno de los 12 proyectos ordinarios de asignaciones.
La mayoría republicana saliente podría intentar aprobar medidas presupuestarias mediante el procedimiento de reconciliación, que exige una mayoría simple en el Senado. También dispone de varias semanas para tramitar nombramientos presidenciales, entre ellos candidatos a cargos administrativos y a tribunales federales.
La agenda incluye además la autorización anual de defensa, programas agrícolas y la eventual renovación de facultades de vigilancia sobre comunicaciones extranjeras. Los demócratas, fortalecidos por su victoria, podrían limitar su apoyo a una prórroga breve y aplazar el presupuesto completo hasta la instalación del nuevo Congreso en enero.