Los padres de unos niños de Świerczewo, en Poznan, descubrieron una aguja en uno de los caramelos que habían llevado a casa tras recorrer viviendas cercanas la noche del 31 de octubre. La revisión se produjo antes de que el menor comiera la golosina, por lo que no sufrió lesiones.

El caso fue difundido por inPoland.net.pl el domingo, 1 de noviembre. La familia tomó fotografías del objeto y aseguró que tenía previsto informar a la policía. Sin embargo, no pudo determinar en qué domicilio se había entregado ese caramelo.

Una eventual investigación podría reconstruir el trayecto seguido por los niños, recoger testimonios y revisar cámaras de vigilancia. Tanto el envoltorio como la aguja podrían conservarse como pruebas, aunque la publicación no confirmó la apertura de diligencias ni la identificación de responsables.

La calificación penal dependerá de si hubo intención y del peligro concreto generado. Si se acreditara una exposición deliberada al riesgo de muerte o de daños graves, el Código Penal polaco contempla una posible pena de prisión.