Alemania presentó en la planta de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas, el primero de los 35 cazas furtivos F-35A encargados por Berlín. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, afirmó que el acto abre una nueva etapa para la Fuerza Aérea alemana, según informó Euractiv.

La compra forma parte del giro en la política de seguridad impulsado tras la invasión rusa de Ucrania. Con sus sensores avanzados, capacidad para intercambiar información y tecnología de baja detección, el modelo estadounidense será una pieza central de la modernización militar del país.

Los primeros aviones se utilizarán en Estados Unidos para formar a pilotos alemanes. A partir de 2027 está previsto que las unidades comiencen a operar desde la base aérea de Büchel, en el oeste de Alemania.

El F-35A asumirá progresivamente las funciones de la veterana flota Tornado, incluida la aportación alemana al sistema de reparto nuclear de la OTAN. La presentación coincidió además con nuevos compromisos de Berlín y Washington para ampliar su cooperación industrial en materia de defensa.