Un grupo de jóvenes atacó en Bafwasende, en el este de la República Democrática del Congo, a médicos y otros trabajadores que combatían la propagación del ébola. Un enfermero murió y otro integrante del personal sanitario sufrió heridas graves. El resto del equipo pasó la noche en el hospital bajo vigilancia policial por temor a regresar a sus viviendas.

La delegación local del Ministerio de Salud congoleño confirmó el fallecimiento el 26 de octubre. Radio Svoboda informó del caso el lunes 26 de octubre. Las autoridades también comunicaron a Reuters que otro médico había sido agredido anteriormente por adolescentes, quienes además incendiaron su casa, sin precisar cuándo ocurrió ese episodio.

Julien Harneis, coordinador principal de la ONU para el ébola, condenó el ataque y pidió reforzar la protección de los equipos médicos. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, defendió el derecho de quienes afrontan la enfermedad a trabajar con seguridad y dignidad.

El brote comenzó en mayo y continuaba activo cuando se publicó la información. Hasta el 23 de octubre, la RDC había confirmado 9.964 contagios y una mortalidad del 48,6% entre los pacientes. Se trataba del mayor brote registrado en el país, mientras que Uganda había logrado controlar la enfermedad mediante cuarentenas rápidas, restricciones fronterizas y su infraestructura sanitaria.