Moscú y Teherán refuerzan una cooperación marcada por la necesidad
La visita de Serguéi Lavrov a Irán volvió a mostrar el acercamiento entre ambos gobiernos. Detrás de la retórica diplomática existiría un intercambio de tecnología militar e información de inteligencia.
El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, se reunió el 19 de octubre en Teherán con el presidente Masud Pezeshkian y con su homólogo Abás Araqchi. Las conversaciones abarcaron Ucrania, Líbano, Palestina y Yemen, además de asuntos económicos y nucleares, según las declaraciones oficiales difundidas tras los encuentros.
Radio Svoboda informó el martes 20 de octubre de que la cooperación incluiría componentes militares que no aparecen en los comunicados públicos. Irán suministra a Rusia drones y conocimientos para fabricarlos a gran escala, mientras que Moscú aporta imágenes satelitales, datos de guerra electrónica y asistencia para mejorar sistemas de guiado, de acuerdo con el medio.
El artículo sostiene, citando evaluaciones de inteligencia estadounidenses, europeas y ucranianas, que Rusia habría transmitido datos sobre movimientos militares de Estados Unidos en Oriente Medio. Esa ayuda tendría un alcance limitado, pero permitiría a Teherán reforzar su capacidad de vigilancia y ataque sin obligar a Moscú a desviar grandes cantidades de armamento del frente ucraniano.
El especialista Nikolái Meshkhedov advirtió que esta colaboración no equivale a una alianza estratégica plena. La desconfianza histórica, la falta de recursos y las distintas aspiraciones internacionales mantienen separados a los dos países, aunque las sanciones y su enfrentamiento común con Occidente hayan multiplicado los puntos de contacto.