El embajador del Reino Unido en Moscú, Nigel Casey, afirmó que la población rusa está agotada por la guerra y desea que termine. Así lo informa Radio Liberty (svoboda.org) este miércoles, 14 de octubre.

Según el diplomático, sus contactos cotidianos y sus viajes por Rusia muestran una clara distancia entre el discurso oficial y las dudas de numerosos ciudadanos. Casey señaló que no ha percibido una hostilidad auténtica de la gente común, pese a que la propaganda estatal presenta con frecuencia al Reino Unido como un enemigo principal.

El representante británico consideró probable que algunos funcionarios rusos también cuestionen en privado la explicación del Kremlin, aunque estén obligados a defenderla públicamente. Sobre las sanciones, sostuvo que Londres busca reducir los ingresos disponibles para financiar la guerra y no perjudicar deliberadamente a la ciudadanía.

Casey mantuvo abierta la posibilidad de reconstruir en el futuro una relación de cooperación entre Rusia y Europa. A su juicio, ese escenario dependerá de que Moscú acepte la soberanía de Ucrania y respete el derecho internacional y la integridad territorial de sus vecinos.