La presión social crece en Francia con protestas en todo el país
Sindicatos y empleados públicos reclaman mejoras salariales y más recursos para los servicios esenciales. La educación afronta además sus propias movilizaciones.
Francia registró alrededor de 170 manifestaciones protagonizadas por docentes, bomberos, personal sanitario, trabajadores municipales y otros empleados del sector público. El Ministerio del Interior calculó una asistencia de unas 206.000 personas, frente a las cerca de 300.000 contabilizadas por los sindicatos.
Las marchas denunciaron la pérdida de poder adquisitivo, la congelación de sueldos y el deterioro de las condiciones laborales. Las organizaciones convocantes sostienen que la falta de personal y de financiación está debilitando hospitales, administraciones locales y otros servicios básicos.
A esta movilización se suma el malestar en centros educativos por la saturación de las aulas, la escasez de profesores y el estado de algunos edificios. Durante las protestas se han comunicado detenciones, enfrentamientos y heridos entre agentes y manifestantes, sin que exista todavía un balance nacional consolidado.
Las protestas reflejan una inquietud que va más allá de las reivindicaciones laborales y alcanza al coste de vida y la confianza en las instituciones. El alcance de las próximas convocatorias mostrará si el movimiento logra mantener su impulso.