La participación del secretario general de la OSCE, Feridun Sinirlioğlu, en la Conferencia de Minsk sobre Seguridad Euroasiática provocó rechazo entre los adversarios del gobierno de Alexander Lukashenko. Los críticos sostienen que el viaje permitió a las autoridades bielorrusas proyectar una imagen de legitimidad internacional pese a la represión interna y a su alianza con Moscú.

Радіо Свобода (svoboda.org) lo informó el domingo 8 de noviembre. Antes del foro, Sinirlioğlu fue recibido por Lukashenko, quien acusó a la OSCE de actuar de forma selectiva y de llegar a las misiones electorales con conclusiones preparadas de antemano.

En su intervención, el diplomático turco defendió el diálogo paneuropeo y señaló que la seguridad exige comunicación, diplomacia y medidas para reducir riesgos, además de instrumentos militares. También mantuvo una reunión con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, cuyo contenido no fue detallado más allá de un intercambio sobre la situación en la OSCE.

Pável Latushko, integrante del Gabinete Unido de Transición de la oposición bielorrusa, calificó la visita de improcedente. Según afirmó, el encuentro habría tenido otro significado si hubiera incluido condiciones relacionadas con la liberación de presos políticos, las organizaciones clausuradas y los medios independientes.