La falta de electricidad puede llevar a buscar soluciones de iluminación y calefacción que resultan peligrosas dentro de la vivienda. El canal de Telegram @people_of_action lo advirtió el martes, 20 de octubre.

Las velas no deben ser la principal fuente de luz ni permanecer encendidas sin vigilancia, cerca de materiales inflamables, menores o animales. Se recomienda sustituirlas por linternas recargables. Tampoco es seguro colocar ladrillos o recipientes de barro sobre los quemadores: pueden romperse y el uso prolongado del gas en un espacio cerrado favorece la acumulación de monóxido de carbono.

Los generadores deben funcionar únicamente al aire libre, a una distancia mínima de seis metros de ventanas y edificios. Instalarlos en un piso o balcón expone a los ocupantes a un gas tóxico que no tiene olor ni color. Los calefactores caseros y las extensiones sobrecargadas también pueden causar cortocircuitos, incendios y electrocuciones.

Al regresar el suministro, conviene conectar los equipos de forma gradual para reducir el riesgo asociado a las variaciones de tensión. Además, las habitaciones deben ventilarse durante dos o tres minutos cada pocas horas, mientras que teléfonos y baterías externas han de cargarse sobre superficies firmes y bajo supervisión.